Una situación de incertidumbre vienen atravesando desde fines de 2015 quienes integran el Programa Nacional de Orquestas y Coros para el Bicentenario, creado en 2004. El 20 de marzo, en la terminal de ómnibus, alumnos y profesores de las orquestas brindaron un concierto para reclamar por la precariedad laboral en que se hallan los docentes; se les adeuda los salarios de enero y febrero y la continuidad del programa es incierta hasta el momento.
El programa cuenta en el país con 139 orquestas y 159 coros, y participan alrededor de 20.000 chicos a quienes la música les abrió un nuevo horizonte social y pedagógico. En nuestra provincia, funcionan nueve orquestas y 11 coros distribuidos en San Miguel de Tucumán, Tafí Viejo, Aguilares, Leales, Alderetes, Tafí del Valle, El Naranjo, San Pablo, San Pedro de Colalao, La Trinidad, Yerba Buena y Las Talitas. El director de la orquesta Bernabé Aráoz señaló que el objetivo del programa es llevar la música a sectores vulnerables de la sociedad. “Se llevan instrumentos; un cuerpo de 12 profesores y una docente integradora (o psicóloga o asistente social) se encarga de la problemática social. Porque de eso se trata: de integración. Con la música he visto cómo chicos con principios de autismo han cambiado su manera de relacionarse, o en chicos con depresión se han obtenido muy buenos resultados. Y sobre todo, evitamos la deserción y ayudamos a reinsertarlos en el medio. Les mostramos que la orquesta funciona en la escuela y que estamos en familia”, dijo el músico Javier Bolea. En el Ministerio de Educación informaron que los contratos que pertenecen al área de políticas socio educativas de la Nación ya se han firmado y que el ministro provincial también dio el visto bueno para que se pagaran los sueldos de enero y de febrero, pero dijeron que faltaba la concreción de trámites administrativos. Una fuente consultada por nuestro diario dijo que existiría la promesa de la Nación de continuar con el programa hasta fin de año, aunque el dinero que llegaría sería solo para salarios y no para la compra de instrumentos o de accesorios.
Desde su puesta en marcha, este programa solo brindó satisfacciones. Por ejemplo, en julio de 2013, la orquesta de la escuela “Maestro Arancibia”, surgida en el barrio 260 Viviendas, ofreció un concierto en Tecnópolis, frente a 2.000 espectadores. Luego fueron recibidos por la entonces Presidenta. Finalmente, fueron a Mar del Tuyú, donde los 95 chicos que integraban la orquesta por primera vez vieron el mar. Acerca de su inserción en el plano social, su directora dijo en aquella ocasión: “aquí vemos todo tipo de casos: abusos, maltratos, padres que se desentienden de sus hijos, que no los alientan o que no van nunca a los conciertos. En medio de eso, nuestro trabajo es hacerles ver que lo que los rodea es simplemente eso, lo que les rodea, no ellos mismos. Que son importantes y que valen mucho. Por supuesto, también hablamos con el entorno y, en los casos graves, hemos hecho denuncias”.
Este programa tiene, sin duda, un gran valor educativo y social; miles de chicos han encontrado a través de la música un horizonte diferente y les ha permitido salir de la exclusión. Sería positivo que sus responsables les llevaran tranquilidad a los docentes y a los músicos, y que consolidaran esta iniciativa que les ha cambiado la vida a tantas personas.